Quínoa

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El desayuno es la comida favorita de Sol Fliman, dueña del restaurante Quínoa. Por lo mismo, en su local está disponible a toda hora, pero tiene un giro interesante: al tradicional brunch se agregan nuevos sabores a diario.

Este restaurante se ha hecho un nombre en la capital como uno de los mejores para probar platos vegetarianos frescos y sabrosos. Al inaugurarlo en 2010, sus dueños Sol y Diego Fliman buscaban continuar con la tradición gastronómica impuesta por su padre al crear El Huerto.

Entrar a este lugar es como hacerlo a una gran casa, gracias a su ambiente familiar donde los conocidos se van topando para disfrutar de los sabores naturales que ofrece. Aquí no se vive el ajetreo de una cocina acelerada, ni tampoco existen los comensales apurados, definitivamente reina el relajo.

Parte de la rutina contempla preparar todo tipo de recetas para los deliciosos brunchs que ofrecen toda la semana y sin horario. Los panes, mermeladas, granola, yogures, jugos y muffins son hechos en casa; un verdadero deleite para quienes los visitan. A toda esta delicia se suma el hecho de que este restaurante es atendido por sus propios dueños, cosa que lo hace aún más encantador.

Al menú matutino que lo ha hecho tan reconocido se agregan nuevas propuestas para seguir sorprendiendo, entre ellas las bruschettas, mini quiches y burritos. Toda la inspiración para ir variando la carta viene de los viajes que hace Sol y de su experiencia mientras vivió en Francia.

Para estos hermanos y, especialmente para ella, Quínoa es como un segundo hogar, tiene sus detalles, historias e ideas que han desarrollado en estos cinco años y, por lo mismo, atienden a cada persona que llega como si fuera amiga. Le gusta lo que han construido y se siente cómoda con lo que tiene, pero no descarta emprender otros proyectos a futuro.

Este espacio es sin dudas el paraíso de la comida sana, además de uno de los pocos que sirve un maravilloso, contundente y delicioso brunch a cualquier hora durante toda la semana.