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Hay tantos tipos de quesos que es muy difícil clasificarlos. Muy completos - y varios de ellos con denominación de origen- existen miles de variedades que se consumen en todo tipo de preparaciones y han estado desde siempre en nuestras mesas. Antes de la comida, con ella o bien después del postre, acá les explicamos algunos.

Roquefort

El roquefort es un queso de la familia de los azules de origen francés. Se elabora con leche de oveja y su D.O. lo sitúa en la región de Causses, Aveyron. Es un queso muy apetecido pero más bien caro por varias razones. En él, no sólo se emplean diversos tipos de leche de oveja, sino que también posee un proceso de maduración especial en donde se le incorporan bacterias responsables de la descomposición y el sabor. Posee un aroma muy fuerte y es persistente en boca, además de ser algo salado. Su uso generalmente es en pequeñas porciones para apreciar la potencia de sus notas. Es ideal para ensaladas, pizzas o bien en salsas para carnes.

Parmesano

Italiano por definición, el parmesano lleva este  nombre por venir de la región de Parma, en el norte de Italia. Es un queso de leche de vaca, firme y quebradizo de color amarillo claro a dorado leve. Es el que más se utiliza en las comidas y generalmente rallado, le da un toque final ideal, en especial a las pastas. Además, posee un gran contenido de calcio.

Brie

Esta variedad típica francesa se elabora con leche cruda de vaca (excepto en algunas zonas donde se exige que sea pasteurizada) y se caracteriza por ser suave y cremoso. De color amarillo, posee una textura blanda y un olor a moho y algo de champiñones frescos. Una vez que se obtiene el cuajo, se sala y posteriormente se deja secar, etapa en donde aparece la capa blanca de moho que lo recubre.

Por su suavidad y toque cremoso, es perfecto como aperitivo o bien en ensaladas y pizzas.

Queso manchego

De origen español, este tipo se elabora con leche de oveja de la zona de La Mancha por D.O. Es prensado, firme y más bien compacto, y en líneas generales, su proceso de maduración va de los 2 a los 9 meses. Posee buen aroma, es sabroso y conservado en aceite de oliva, puede durar hasta 2 años.

 Gruyere

Sabor: muy envolvente, completo y rico. Cuerpo con tonos a nuez y textura muy firme. Se dejan ver algunos pequeños “ojos”.
Usos: es el queso por excelencia para realizar fondue. Pero además, platos que pasan por el horno y diversas sopas.
Pareja perfecta: panes de todo tipo, vegetales y pollo. Acompañar idealmente con vino blanco afrutado.

Camembert

Es el queso francés más famoso y para muchos, el rey de los quesos. Proviene de Normandía y destaca en la cocina por su cremosidad y suavidad. Producido tradicionalmente con leche cruda, actualmente se produce con leche pasteurizada. Tiene una corteza mohosa, un aroma ligeramente afrutado y adquiere un sabor más fuerte cuando está más maduro. Este queso es ideal para ser parte de una tabla acompañado de galletas, pero también queda perfecto en otras preparaciones calientes o apanado con alguna salsa agridulce. Sin la piel sirve para sopas y salsas. ¿Pareja perfecta? melón, vinos blancos y espumosos, panes crujientes, frutillas y nueces.

Mozzarella:

Sabor: muy parecido a la leche. Delicado, suave y de textura un poco elástica. Se recomienda sumergir en agua para mantenerlo fresco.
Usos: ideal para realizar picoteos, como ingrediente de pizzas, sándwiches y frescas ensaladas veraniegas.
Pareja perfecta: vinos tintos, ligeros, carnes y tomates.

Gouda / Edam

Sabor: fuerte a mantequilla, pero con un dejo un poco dulce. Su textura es cremosa y suave. Hoy existen variaciones y se le puede encontrar ahumado y con orégano.
Usos: este queso es perfecto para acompañar galletas tipo picoteo. También se puede mezclar con sopas y sándwiches.
Pareja perfecta: duraznos, peras, vinos afrutados y panes, en especial los oscuros.

Munster

Sabor: suave y ligero. Su cubierta es de color piel anaranjada, y es comestible. Su interior es blanco, bastante blando.
Usos: como es un queso se derrite fácilmente, es ideal para platos calientes, pero eso no significa que no funcione bien con los fríos, como los sándwiches y ensaladas.
Pareja perfecta: cervezas, galletas, chorizos o salchichas, pepinillos, uvas y vinos afrutados.

Azul

Sabor: su sabor es fuerte al igual que su olor. Tiene distintas fases de maduración. Recién hecho es blanco. Ya maduro comienza a adquirir el moho característico que lo hace único.
Usos: en tablas o acompañado de galletas. Además, se puede utilizar para ensaladas y realizar múltiples pastas, frías o calientes, que sirven para acompañar diversas preparaciones.
Pareja perfecta: aceitunas, pollo, vegetales, pescados y mariscos.

Provoleta

Sabor: se potencia con el calor, por lo que se recomienda comerlo semi derretido, ya sea al microondas, en una sartén o a la parrilla. No es un sabor en extremo fuerte, sino más bien medio.
Usos: generalmente se le espolvorea orégano y se sirve con galletas. Además, se puede acompañar con pesto y/o tomate.
Pareja perfecta: sopas, grisinis, diversos tipos de panes y galletas de cóctel.